Chilpancingo, México. En un escueto comunicado difundido hoy en redes sociales,  el sacerdote católico con rango de obispo, Salvador Rangel Mendoza, aclaró que no presentará demanda alguna en contra de quienes participaron en su desaparición a finales del mes pasado.

En el escrito se asienta también el perdón que el religioso de 78 años otorga a “las personas que lo traicionaron.

El sábado 27 de abril amigos y colegas religiosos notaron la desaparición de Rangel Mendoza luego de ser visto en un local de pizzas en Juitepec, Morelos,  situación que desde ese momento se manejó como secuestro.

Sin embargo, dos días después la policía lo halló recluido en un hospital público con en delicado estado de salud y tras los reportes médicos, se dijo que el torrente sanguíneo del sacerdote los médicos habían detectado “positivo a benzodiacepina, pintando a cocaína” y viagra.

Tras la especulación en torno, sus allegados informaron que el obispo había sido secuestrado y ocultado en el hotel para saquear sus tarjetas y que luego sus captores lo drogaron y abandonaron en el lugar; pero según las investigaciones policiacas, no se han hallado evidencia que avalen tales afirmaciones y que los datos recogidos indican que el hombre había sido hallado inconsciente en un hotel, a donde habría ingresado acompañado de otro.

En sus redes sociales, Rangel Mendoza dijo que en ejercicio de sus derechos constitucionales, decidió no presentar ninguna denuncia contra quienes tanto mal le han hecho. Pidió a los medios de comunicación lo comprendan y respeten su decisión encaminada al bien de su seguridad e integridad física y moral.

“Después de haber hecho oración, meditando profundamente y de haber consultado con mis seres queridos, tanto del clero como laicos, y en razón de que lamentablemente, mi vida, edad y salud están en condiciones desfavorables, siguiendo los principios evangélicos de nuestro Seños Jesucristo, que perdono a las personas que me traicionaron”; escribió/Agencias